jueves, 31 de enero de 2013

TENER UN BUEN EX…


Muchas veces pensé que iba a estar hasta el final de mis días junto al papá de mi hija…mucha tele parece. 

El final de nuestros días llegó antes del final de mis días. Y aunque pasamos épocas de ajustes terribles: yo te odie, tú me odiaste, nosotros nos odiamos… como podía seguir conjugando, tuve que decir: Para la weá oh!. Después de una conversa bien llorada (sólo por mí), una chela bien sentida (las suyas fueron más) y el vomitar de emociones nos pusimos al día. No por mí, no por ti, por lo que tenemos en común.

Y es que al final nosotros solo somos una circunstancia, te corto el teléfono y sigo mi vida…pero en la vida de nuestros hijos somos una verdadera mochila. Las relaciones disfuncionales con nuestros padres, son un peso que no vemos hasta cuando estamos demasiado viejos  y con una hernia en la columna de nuestras relaciones humanas (Ok, ok, estoy exagerando, pero pesan)

Dejémonos de pavadas, ahora! Me di cuenta que te puedo contar de todo, y me escuchas. También me di cuenta que me apañas en mis proyectos. Además funcionas de contención  y de protección. En este punto por favor contrólate, no es necesario pegarle a quien se atreva mirarme feo o hacerme algo, aun no deseo gozar del estatus de intocable! Pero se agradece la intención.

Decreto que todo continúe así, por el resto de nuestras vidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario